
Censura o selección? Censura o elección de línea editorial? Cuando el pasado día de la primavera, el destacado colega locutor y periodista Quique Pesoa salía al aire desde su tradicional programa dominical, emitido desde Córdoba hacia todo el país, desde Radio Nacional Córdoba hasta la radio de "las Madres", no imaginó que a las pocas horas lo iban a levantar del aire en ésta última porque, fiel a su estilo, opinó sobre algunas actitudes, de las dignas y de "las otras" de algunas personalidades de la actualidad, de funcionarios, y de Hebe de Bonafini, y otras madres y abuelas.
Kirchner (él) fue electo Presidente en el 2003 con tan sólo el veintidós por ciento de los votos, menos que don Arturo Illía en la década del sesenta. Muchos opinamos que esta dura realidad hizo que se volcara en muchas de sus actitudes "publicitarias" hacia la izquierda política, aunque muchas veces gobernara con una ortodoxia económica. Hizo muchas cosas positivas, promovió investigaciones por violaciones a los derechos humanos, por ejemplo. Se olvidó de la otra mitad de las víctimas del terrorismo, por el otro. Y en medio de la "búsqueda" de consenso y respaldo, albergó a distintas corrientes y personalidades, primero en el denominado "transversalismo", luego en la "concertación", para estar ahora en el "peronismo" (me asombré cuando me afirmaban el otro día que en la Carta Orgánica del Justicialismo, se ordena que aquel afiliado que se presente como candidato de otra fracción política quedaría automáticamente desafiliado, cuántos estarán afuera...).
Y así llegamos a los negocios. Y los amigos. Los de siempre y los nuevos.
Para no alargar en algo que puede ser interminable, y quedándonos en el tema que nos ocupa, el Gobierno curiosamente le entrega una licencia de radio a las Madres de Plaza de Mayo, en una frecuencia, 530 khz AM de Buenos Aires, que muchos opinan cotiza en por lo menos un millón de pesos. Es decir, si bien se trata de una radio privada, podemos afirmar que en este momento estaría directamente identificada como una radio estatal. Habrá libertad de opinión? Les dejo a Uds. la respuesta.
Lo cierto que Quique no la tuvo. O bien la tuvo, la intentó, y por opinar "distinto" fue sacado de la programación. Y no está más. Y asunto resuelto.
Quique analiza y sostiene críticamente la realidad del periodismo, en el sentido de que no existiría en forma libre e independiente, porque siempre los periodistas trabajamos para alguien. Algo de razón tiene. Se cuestiona acerca de la utilidad actual del periodismo, de muchos colegas que prefieren el "billetera mata galán" a dejar de transcender y volver a la pobreza. Algo de razón tiene.
Pero en mi opinión, debemos afrontar la realidad de un mundo imperfecto. Me pregunto cuántas cosas son puras y/o perfectas en el universo tal como lo conocemos. Pero hay seguramente grados de aceptación. Si probamos un agua cristalina, mineral, seguramente diremos que es pura. Probablemente el única agua pura sea la destilada, y ni siquiera. La ética, el honor, pueden perdurar en el periodismo. Deben perdurar. Corrupción hay en todos lados. Gente honesta y laboriosa también. Por más que muchas de las tapas de los diaros que leamos puedan calificarse como operaciones de prensa, lo cierto en que sin muchas de esas tapas, no se descubrirían cientos de hechos que ni la propia justicia investigaría.
Volviendo al tema de la censura, todo radiodifusor tiene derecho a establecer una línea editorial para su medio. Tienen derecho a contratar o no a cualquier profesional. Pero cuando lo contrata, su derecho comienza a limitarse por algo que llamamos ética. Hace un mes, el canal de televisión de Miami que emite a Jaime Baily lo levantó del aire en medio de un corte publicitario, porque el colega se quejaba públicamente ante sus seguidores sobre el incumplimiento de sus contratantes en materia de honorarios para este año. Todos pensaban que Jaime no volvía al aire en ese canal. A la emisión siguiente Jaime volvió. y allí estuvo junto a él, la directora de programación de la emisora. Explicó que lo sacaron del aire, para protegerlo, porque cuando Jaime empieza, muchas veces de desboca y es autodestructivo. Jaime rezongó, pero reconoció. No hubo censura. Se actuó, tal vez cuestionadamente, pero conforme a principios.
Cuando cualquiera de nosotros está al aire durante un tiempo (digamos por lo menos dos programas consecutivos), establece un vínculo con nuestros oyentes. Ese vínculo debe ser respetado por los radiodifusores que tienen la libertad de no contratarnos.
La censura de Hebe, como la que sufrí en persona hace meses en otra radio de Buenos Aires, no sólo fueron una falta de respeto hacia Quique, o hacia mi. También para los oyentes de la radio que seguían nuestras transmisiones. El editor editó. Y cortó el vínculo. El oyente no puede opinar. La ética, queda en segundo plano frente a intereses personales. Por eso es tan grave la censura, previa o posterior. Un típico caso de abuso de poder o de derecho, con incuestionable daño moral para los profesionales y la audiencia.
Fantástica charla tuvimos con Quique Pesoa en Radio Digital, que comparto con Ustedes:
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