
Este 6 de octubre se celebró el Día Nacional en Homenaje a las Víctimas del Terrorismo. Cientos de personas acercaron su dolor a la Plaza San Martín de Buenos Aires como cada año, aunque cada vez sean más. Se sorprendieron cuando, ésta vez, a pocas cuadras avanzaban otras cientos de personas familiares y víctimas de delitos en la Dictadura Militar. Pocos días antes, la inefable Hebe de Bonafini había arengado contra los que también sufren a diario la pérdida de sus seres queridos.
Antes era la lucha de pobres contra pobres. Ahora la lucha de víctimas contra víctimas. Tanto dolor. Tan poca justicia.
De pronto los más jóvenes empiezan a descubrir que hubo víctimas y delincuentes de ambos lados. El Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas lleva ya contabilizadas más de ocho mil víctimas del terrorismo en nuestro país. Casi tantos como los contados por la CONADEP hace más de veinte años.
Sostengo que es muy difícil para los de nuestra generación, los menores de 45/50 años tomar real noción de lo que sucedió en aquellos días hace más de tres décadas en aquella desgraciada Argentina. Desde algunos medios, políticos y hasta algunos funcionarios actuales pretenden contarnos otra historia oficial.
Los testimonios son desgarradores, tanto de un lado, como del otro. Muchos hijos sin papás, ni mamás. Muchas abuelas sin nietos.
Se pretendió hacer un perdón y olvido, no fue posible. Ahora para dejar atrás mirar al futuro, habrá que recordar el pasado con justicia. Pareja.
En una sentida charla, Arturo Larrabure, hijo del Coronel asesinado Argentino del Valle Larrabure, nos cuenta sus impresiones en Radio Digital:
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